Era fin de semana y como de costumbre, me dedicaba a descansar. Estaba nublado, hacia frío, típico día de otoño en el sur.
Fue disfrutando mi primer café cuando me dieron la noticia, en realidad, la orden, de que debía ir a buscar el preciado objeto de un viejo amigo.
Ese pequeño artefacto, fruto de años de evolución humana e ingeniería, cuyo nombre mantendré oculto. Pero algo si puedo contarles, y es que este hombre de largos días, debió trabajar toda su vida para poder obtenerlo.
Así fue como comienza mi aventura, con un café, una orden a cumplir, y un buen abrigo para mitigar la gélida mañana. El objetivo era fácil y simple para cualquier persona, pero no para mi, debía enfrentar el oprobio y algunos traumas de mi infancia, aun así, me encaminé hacia ese dudoso templo en busca de dicho artefacto.
Cada paso que hacia era mas lento que el anterior, y es que aun me preguntaba, como podría hablar con ese supuesto "sacerdote" para cumplir la encomienda que me hicieron?, pero en cuanto pensaba como podría pedirle este gran favor, ya estaba a las puertas, así que sin mas, suspiré, y entré.
En cuanto pasé ese gran portal, todos voltearon y clavaron sus miradas en mi, cual flechas en un blanco de tiro, y, a decir verdad, me dio vergüenza. Cabizbajo camine intentando no hacer ruido con mis grandes zapatos, y le hable a uno de sus seguidores, pidiendo que me entregue la pequeña pieza que necesitaba mi viejo amigo, pero en cuanto este hombre se volteó para verme, conectamos nuestras miradas, sus ojos estaban rojos y sus pupilas estaban dilatadas, como si en días no pudiera conciliar el sueño, fruto de haber visto un fantasma. Sin decirme nada, metió su mano en su abrigo, me entrego el recado, le agradecí, y me fui tan pronto pude.
Lamentablemente, no puedo contarles mucho mas, pero eso si, mi viejo amigo obtuvo su preciado artefacto. En cuanto a mi, este fue el primer día de mi gran aventura, espero escribirles pronto, si es que puedo. Hasta pronto
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(Imagen extraída de google imágenes)